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La Historia del chocolate

El significado etimológico de la palabra cacao -comida de los dioses- está íntimamente ligado a los orígenes del fruto en Centroamérica. 400 años AC, los Olmecas fueron los primeros humanos en saborear en forma de bebida, las habas de cacao molidas, mezcladas con agua y adornadas con especias. Así, estas comunidades comenzaron a cultivar el cacao en México y desde los primeros documentos encontrados, se evidencia cómo lo atesoraban, considerándolo un alimento divino.

Aún hoy, la mística del chocolate nos sigue cautivando con sus mágicos componentes de dulzura, untuosidad, amargo y ácido, que conviven equilibradamente en el paladar, estimulándonos a descubrir nuevas fusiones.

Carl Von Linne, científico suizo del siglo XVIII, dio el nombre Theombra Cocoa como denominación científica del cacao. Considerado por las tribus mesoamericanas como un regalo de los dioses, el fruto fue utilizado en numerosos rituales de diferentes comunidades indígenas.

Para encontrar el origen del cacao como alimento humano debemos buscar en las civilizaciones prehistóricas mesoamericanas. La primera domesticación del cacao como alimento humano se adjudica a los Olmecas, ubicados en la región de Veracruz, quienes dominaron durante siglos a otras culturas menos avanzadas de la región.

La civilización de los Mayas comenzó a utilizar la planta del cacao alrededor del 200 AC. Se cree que allí recibieron la palabra cacao y sus usos del llamado Pol Vuh "Libro de la sabiduría", heredado de los Izapanes. El cacao aparece en numerosas ocasiones en los relatos míticos de este libro, donde se describe un lugar denominado "la montaña de la sustentación", el cual, por su tierra fértil, proveía a los Mayas de numerosas fuentes de comida, entre ellas, el cacao. Si bien la fascinante cultura Maya dejó numerosos escritos, solo unos pocos libros sobrevivieron a la inquisición española. Uno de ellos es el "Dresden Codex", que asocia al cacao con numerosos rituales religiosos. El libro relata mitos del dios Opossum y describe al cacao como su alimento "kakaw u hanal". De allí la denominación del cacao como "alimento de los dioses".

Descubrimiento y transformación

Los libros de historia proponen 1503 como el año en que los colonizadores tuvieron su primer contacto con el cacao. Ferdinando Colombo, segundo hijo de Cristóbal Colombo, llegó a orillas de la isla de Guanaja (a 50 km al norte de Honduras) y capturó una canoa propulsada por remos manejados por esclavos. Se trataba de una embarcación maya cargada con diversas mercancías. Entre ellas, granos de cacao descriptos por los colonizadores como "almendras". Desde los primeros documentos se evidencia cómo los indígenas atesoraban el preciado producto, al punto que era utilizado como medio de pago.

Durante los primeros años de conquista, los europeos no apreciaron el chocolate, considerándolo demasiado amargo. Por ese motivo, este sufrió una serie de transformaciones antes de ser adoptado en la forma que lo conocemos hoy. Los españoles preferían tomar la bebida caliente endulzada con azúcar de caña e introdujeron algunas innovaciones en la forma en que se preparaba, utilizando un palo de madera para fabricar la pasta de cacao. Otra innovación introducida para facilitar el transporte hacia Europa fue la de fabricar una tableta a la que se podía agregar agua caliente para conseguir la bebida terminada.

El chocolate conquista Europa

Si bien el chocolate fue descubierto durante el Renacimiento, recién en el siglo XVII, cuando el espíritu barroco alcanzó su auge, el producto alcanzó las mesas de los palacios y de las familias más adineradas de la época. Así como la bebida se reservaba a una elite de tribus mesoamericanas, el chocolate en Europa del siglo XVII era consumido solo por la realeza europea.

Dos grandes factores surgieron como fuerzas masificadoras del consumo de chocolate: la Revolución francesa que llevó al fin de la aristocracia por ascendencia y la Revolución Industrial, cuyos avances tecnológicos permitieron desminuir sensiblemente el costo de producción del mismo, convirtiéndolo en un producto accesible para la mayoría de la población.